Menos melanina, más experiencia

Luego de teñirme el cabello y relatarlo, comencé a pensar en las canas con más profundidad. No sólo en la ausencia de melanina o los años que evidencian, sino en lo que viene junto con los almanaques tirados a la basura: experiencia. El paso del tiempo puede dejarnos plateadas las sienes, algunas arrugas en el rostro y tal vez algún dolor en algún lugar del cuerpo o del alma. Pero lo que más caracteriza al paso del tiempo es la experiencia.

El tiempo solo es medible a través del movimiento. Pensalo por un momento y vas a ver que es así. No hay artefacto alguno que midan el tiempo en sí mismo, sino medidores del cambio que se sucede en el tiempo, más precisamente el movimiento. Desde los relojes atómicos, pasando por los relojes de arena y los de aguja, hasta los relojes de sol, todos mesuran el movimiento que se da en el transcurso del tiempo. El movimiento es estar en un lugar y luego en otro, es cambiar de posición. El movimiento es cambio. Esto solo es posible en el tiempo, es decir, sucesivamente, en ese orden inalterable de antes, ahora, luego. El tiempo es cambio, es transcurrir, es acontecer, es acción.

Mis canas son síntomas del tiempo transcurrido, de la cantidad de calendarios que viví, de todas las noches que dormí, compartí y reí y lloré, de todas las mañanas que vi amanecer y las que amanecí sin verlas, de todos los momentos que pasé con mis hijos, mi esposa y solo conmigo. Mis canas son el producto de todas las películas compartidas en familia, de las siestas dormidas acompañado, de los interminables viajes de charla y mates. Y no solo eso.

La interna percepción de la realidad y su elaboración también ocurre en el tiempo. A esto es lo que llamamos experiencia. Cuando se vive y se transita el cambio, la manera en que lo asimilamos y elaboramos a nivel interno es la experiencia. Este proceso es natural, común a todo el mundo y sin embargo tan particular e íntimo. Junto con esta experiencia, viene un estado de madurez, serenidad y seguridad que no teníamos antes. No por su ausencia, sino fundamentalmente por su calidad. Es la que nos permite pensar más allá del momento presente e inductivamente asegurar que los hechos se resolverán de una u otra manera. Es la que nos define,  no en el sentido de diccionario sino en diferenciarnos del resto del mundo a través de esos detalles. Ya que son producto de mis vivencias personales, más precisamente de mi manera de sentir e incorporar esas vivencias personales, no hay nada más propio que esta experiencia.

“Las nieves del tiempo platearon mi sien”.

Por cada cabello blanco tengo anécdotas que contar y vivencias para compartir.

No creo que sea malo dejármelas crecer de nuevo.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s