TOC inercial

Soy una persona vueltera. Cuando me decido a hacer algo, primero hay mil cosas para completar. Si de salir se trata, tengo que barrer la casa, acomodar la cocina, juntar y guardar cada cosa en su lugar, ir al baño, calzarme  y recién entonces salgo. Esto sin duda que se debe también a mi TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) ya que es común que las personas sufran más de un tipo de compulsión.

¡Es una locura que tenga que ir al baño de nuevo cinco minutos antes de salir! O que se me ocurra sacar la basura cuando ya todos están en el auto con el motor en marcha y la llave puesta del lado de afuera de la puerta de casa. Por supuesto que no es solo sacar la bolsa de basura… Es sacarla, anudarla, limpiar el tacho, colocar una bolsa nueva y reubicar el tacho en su lugar bajo la mesada de la cocina, sacar la bolsa hasta la puerta y volver a verificar que el piso no se haya manchado con nada.  

Mi bolso merece un texto aparte, pero baste decir por ahora que también es motivo de demoras. Encontrarlo, revisarlo, vaciarlo de papeles innecesarios como tickets viejos o envoltorios de caramelos, corroborar que los papeles que necesito estén ahí, llevar lapicera, papel para anotar cualquier cosa que tenga que anotar, comprobar que estén billetera y celular, cargador y auriculares, que la monedas están en el bolsillo de las monedas, colocar la bolsa de compras o lo que necesitemos para esta salida en particular, cerrarlo y colgarlo cruzado de mi hombro izquierdo .

Todo es motivo de retraso, demora, vueltas y más vueltas casi como si estuviera buscando algo que me mantenga en ese estado de preparación, de antelación previo a la salida.

Porque de repente todo puede convertirse en motivo de verificación o revestir carácter de necesidad urgente a cumplimentar antes de irme.

Tal vez, se me ocurre mientras escribo, sea una especie de inercia mental. Un querer mantener el status quo apelando a cualquier excusa. Pero solo ocurre en un sentido. Cuando debo volver no sucede.

Si sucede.

Sucede igual, pero a veces se nota menos por una cuestión de ajenidad, de no pertenencia, por no tener tanta libertad a la hora de manipular la vuelta. No puedo ponerme a lavar los platos en un restaurante, pero puedo esperar pacientemente a que el mozo me mire para solicitarle la cuenta, acercarme a la caja y charlar con el encargado de cualquier tema que surja, ir al baño a lavarme las manos, volver a la mesa para buscar y dejar la propina, acompañar a alguno de mis hijos al baño o preguntar más de una vez si necesitan ir y si no lo necesitan, obligarlos a ir para lavarse las manos al menos.  Incluso el saludo de despedida – Gracias de nuevo, Hasta pronto y gracias, Que tengan un buen día, Gracias, igualmente – se puede percibir como una prolongación innecesaria, un intento de permanencia en el lugar, un último manotazo a la sortija de la calesita, porque no me quiero bajar…  

Mi esposa e hijos ya están en el auto, con el cinturón de seguridad puesto y el motor en marcha y yo aun estirando el retorno, colocándome el abrigo, hablando con alguien, cediendo el paso a una señora, sosteniendo la puerta para que entre o salga alguien más, atándome los cordones o subiéndome una media. Pareciera que el cosmos conspira para reforzar mi TOC presentándome cientos de oportunidades para manifestarlo.

Sin ir más lejos, tendría que haber salido hace quince minutos y aquí estoy escribiendo…

Estaba.

Ya voy…

Primero termino acá y ya salgo.

Running Late - 1949

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