¡Vivan los Lunes!

Los lunes siempre son soleados, frescos como una prenda a estrenar o la brisa limpia una tarde calurosa. Siempre me parecieron el mejor día de la semana. Se me ocurren esperanzados, motivadores, desafiantes en el buen sentido. Ante mi se plantean siete posibilidades nuevas de ser y hacer. ¿Qué más desafiante que eso? Son ideales para planificar, comenzar cosas, decidir no hacer más otras.

Sin embargo hay mucha gente que no lo ve de ese modo. Para esa porción el lunes es un día sombrío, pesado y nefasto que deben transcurrir en su infeliz trayecto semanal hacia el glorioso viernes.

La belleza del lunes radica en la idea del ciclo. La ciclicidad de la semana, el mes, el año, el calendario completo, la misma Tierra alrededor del Sol, esa idea de repetición, de vuelta, de recomenzar, de pasar por Go y llevarse los doscientos pesos del Monopoly. Pero atención porque no es lo mismo que la teoría del eterno retorno. En este postulado, el universo se repite sin variación luego de transcurrirse tal cual.

El eterno retorno está basado en el determinismo. Plantea que las variaciones causales que generaron el cosmos y su historia, luego de transcurridas todas la posibilidades, volverán a ser como al principio, sin importar pensamientos o decisiones porque todo está determinado.

Ese universo representa un indulto eterno para los criminales y la carencia de toda virtud de cualquier acto benéfico. Toda moral pierde sentido y se diluye en la causalidad determinista reducida a un simple es lo que debe ser.

No me gusta tanto la idea. Es una teoría cómoda para algunas mentes tal vez pero no para mi. Prefiero ser y decidir. Con toda la responsabilidad que eso conlleva. Con las penas y alegrías de cada opción pensada y tomada.

La idea que planteo es una nueva oportunidad cada vez pero sin olvidar y basándose en las anteriores. Es más evolutiva. Se tiene la posibilidad de cambiar algo y experimentarlo y ver los resultados y volver a cambiarlo o no. Es así como uno puede mejorar, progresar, aprender, perfeccionarse, crecer, desarrollarse, evolucionar.

Una hoja de papel o un lienzo en blanco o el tanque de combustible lleno y la ruta despejada.

El lunes es el mejor día para ser eso que queremos ser o acercarnos un poco más.
nietzsche1

 

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