La aventura de comprar

El hiper como exploración urbana

Los hipermercados y grandes tiendas ofrecen una experiencia de compras que va más allá de la cantidad y surtido de productos y rubros. Es palpar el poder adquisitivo, es certificar de alguna manera la idea de cintura financiera y sentirse en el final de la cadena de valor como un imán que mueve la producción y sin el cual carece de razón todo el proceso. Somos clientes, consumidores, compradores, el objeto de infinitas campañas publicitarias y promociones, los destinatarios de cientos de flyers y mailing rebosantes de ofertas.

Cuando las puertas automáticas se abren ante nosotros se presenta un paisaje infinito de estantes y pasillos con todo, absolutamente todo lo que queremos, necesitamos, anhelamos y deseamos.

Nuestro carrito es el vehículo en el que nos adentramos a explorar ese mundo lleno de cajas y paquetes que pueden contener la felicidad instantánea. Como conquistadores dispuestos a descubrir y llevarnos todos los tesoros posibles, dejamos las mochilas y bolsos en un locker, dejamos que nos precinten la cartera y nos adentramos en la aventura.

Descubriendo el orden la metafísico de las góndolas

Si bien es cierto que más o menos todos los super e hipermercados tienen unos criterios similares de clasificación y orden, este puede variar y ofrecer la oportunidad de descubrir los ejes regidores, la columna vertebral, los parámetros invisibles que modelan la disposición de las cosas, permitiéndonos descifrar el código y acceder al índice maestro. Una vez resuelto esto y trazado el mapa virtual-mental de la estructura uno puede largarse a caminar sin rumbo, solo paseando y admirando o bien arrancar con paso firme hacia lo que necesita sin desviar la mirada hacia las miles de distracciones que se nos cruzaran en el camino.

La misión – La diversión

Yo tengo una lista confeccionada de antemano, con el detalle de lo que buscaré. Esta precisión me ahorra tiempo de caminatas inútiles y ociosas observando y decidiendo si necesito esto o aquello o no. Con la lista voy directo al blanco, sin rodeos, sin dilaciones innecesarias. Sin embargo, esta manera de presentarnos ante este universo, nos deja afuera de otra parte importantísima y constitutiva de la experiencia de comparar: la diversión. Es tan importante, que más de una vez hemos ido con mi familia a pasear y ver cosas y no a buscar tal o cual producto. Como si fuéramos a caminar entre góndolas, disfrutando como turistas en Venecia  y preguntándonos si lo que vemos lo necesitamos o lo queremos

Inducción o asistencia

Mucha gente ha estudiado largamente y en profundidad estos temas. Es cierto que no son necesariamente una oposición, pero pude observar la manera ingeniosa en que una se esconde en la otra.  Como estrategia de ventas está por todos lados y a veces tan bien camuflada que para cuando se descubre suele ser tarde. El Orgullo se ve vulnerado y corre a llorar desconsolado a los brazos de nuestra Billetera que nos consuela con un no fue tanta plata o qué querés por cincuenta pesos. Entonces secamos nuestras lágrimas y salimos a la vereda a jugar con nuestro “nuevo limpiador semi automático de persianas americanas hecho de microfibras que desintegran el polvo y lo absorben garantizando la salud de la familia y unas persianas relucientes como el primer dia”.

Cuando se vive en lugares chicos, en pueblos pequeños, el viajar a una ciudad y entrar a un hipermercado es una experiencia emocionante, una aventura sin lugar a dudas. Más allá de las cuestiones de marketing y estrategias de ventas, son lugares donde la mirada se recrea, la imaginación vuela, el corazón se acelera y la tarjeta de crédito transpira.

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